La Simón

 

¿Qué es la Simón Bolívar?,  ¿Quiénes integramos esta Organización?

La Simón Bolívar es una organización política, social y cultural que abreva del pensamiento Nacional, Popular, Revolucionario y Latinoamericano.

Somos una organización política porque creemos que es una entidad que supone un grado de organicidad, que lo separa del concepto gente, vecino etc., que sólo incorpora sujetos aislados. El pueblo tiene a la política como herramienta, en tanto esta plantea objetivos y métodos para alcanzarlos.

Somos una organización social porque inmersos en el seno de nuestro pueblo compartimos sus ideales, sus luchas e intentamos ser parte de una construcción colectiva que aspira a mejorar la realidad diaria de nuestro pueblo.

Somos una organización cultural que, partiendo de la premisa que la lucha por la liberación nacional es también lucha cultural, asume la naturaleza de un país dependiente, con las consecuencias, al decir de don Arturo Jauretche, que  “la colonización pedagógica es la madre que las parió a todas”.

Que es para nosotros el Pensamiento Nacional

Podemos definir el Pensamiento como la actividad humana que intenta dar una respuesta a los interrogantes que  presenta un medio histórico, social y político en un determinado contexto.

Por ello preferimos hablar de pensamiento nacional y no de pensamiento argentino. El primero no implica únicamente una determinada geografía, sino que involucra un posicionamiento sobre la cuestión de la Nación y su relación con un conjunto de poderes que determinan el contexto de desarrollo material y espiritual de un pueblo.

Cuando hablamos de Nación nos referimos a las dos dimensiones que la conforman. La objetiva y la subjetiva.

Las condiciones históricas, geográficas, culturales y sociales la definen objetivamente. Helio Jaguaribe nos dice “el elemento cultural, comprendido en determinada época, la cosmovisión básica de un pueblo, su lengua y demás medios de significación y comunicación, como el arte y el estilo, sus instituciones y su tecnología, es el principal factor de aglutinación nacional”. Estas condiciones objetivas son necesarias, pero no alcanzan por sí mismo para definir una Nación. Ésta sólo se constituye “cuando surge un proyecto político que aspira a fundarla y mantenerla. Es el proyecto de vida nacional lo que da a la nación su continuidad en el tiempo y su fisonomía propia, como sujeto e instrumento de acción política”.

Puede existir un país, un territorio jurídicamente organizado, pero la ausencia de una Nación en dicho país implica una condena social y moral a sus mayorías.

En nuestras naciones,  el Pensamiento Nacional, pone en cuestión lo aprehendido, adquiere una dimensión material y estructural, caracterizada por las relaciones desiguales de poder y el carácter periférico y dependiente de nuestro país que lo aleja de una mera interpretación simbólica o folklórica.

En síntesis, el Pensamiento Nacional discute el fenómeno de la Dependencia, que es una condición económica, social, política y cultural estructural de nuestros países que impide la consumación de la nacionalidad y obstaculiza cualquier tipo de desarrollo independiente y sustentable en nuestros Estados.

Popular

Para la Simón Bolívar “lo popular” tiene un doble significado: Popular por origen y Popular por fines.

Popular por origen, porque reconocemos a la soberanía popular como fundante de la democracia y de toda otra actividad que involucre y exprese la voluntad y deseos de nuestro pueblo.

Popular por sus fines, porque para nosotros, la legitimidad de la acción política está sustentada en accionar y gobernar teniendo como único destino la felicidad del pueblo y la grandeza de la Nación.

Revolucionario

Todo análisis político de nuestros países debe comenzar por asumir el carácter dependiente de estos. Esta dependencia es estructural, se expresa en múltiples dimensiones, cultural, económica, científica, política, tecnológica etc. Condiciona el despliegue de la Nación y como consecuencia natural determina las condiciones de vida de las grandes mayorías.

Asumir que las cosas son como están y no como son, implica un grado de cuestionamiento al orden instituido. Dado que si las cosas son como están, suponen la existencia de una voluntad que las determina, por el contrario si las cosas son como son suponen una inevitabilidad, una consecuencia lógica de un determinado proceso, sea este económico, científico etc.

La desigualdad en una sociedad es la consecuencia de la voluntad de un sector minoritario de la misma al apropiarse del excedente económico en detrimento de la mayoría. La ley de gravedad es tal cual es. Cuestionar este orden presentado como natural, es la tarea. Subvertir un orden establecido es el objetivo de la Revolución.

Por eso, toda práctica política que asumiendo la condición de periférica dependiente cuestiona el orden propiciando un orden alternativo es revolucionaria. Nosotros pretendemos ser parte de esta construcción.

Latinoamericano

Jorge Abelardo Ramos decía que somos un conjunto de repúblicas porque no supimos ser una Nación.

Hace muchos años ya, el General Perón nos advertía y desafiaba: “el año 2000 nos va a encontrar unidos  o dominados”. Nos advertía, dado que el significado profundo de esta consigna es que aquellas naciones que no logren conformar un estado-continental van a desaparecer como centro de autonomía. Van a ceder su capacidad de decisión a los centros imperiales.

 

El desafío era y es la construcción de la Unidad Latinoamericana, de ese estado continental. “Construir una Nación de Republicas”, al decir del Libertador Simón Bolívar.

 

Es necesario recuperar el sentido de la Historia, con mayúsculas, como la Historia de los Pueblos, y no como el relato de anécdotas individuales supuestamente entrelazadas por intereses comunes. Es reivindicar el sentido del “hecho maldito del país burgués”.

 

Y estos hechos malditos han estado siempre latentes a lo largo y ancho de América Latina. Pero se hacían visibles al tiempo que deshilvanados, con poca pretensión de integración, lo que hacía difícil defenderse al unísono de los proyectos antipopulares que campearon en la región. Salvador Allende, Augusto Sandino en Nicaragua, el Cardenismo Mexicano, el primer APRA peruano, Arbenz, la Revolución Cubana y otros tantos hitos son una clara línea emancipadora en América Latina

 

El desafío que nos planteara el viejo General parece transformarse en vaticinio y esta madurez, obtenida al calor de la resistencia, con una nueva forma de entender el populismo, la integración latinoamericana, el sentido de los derechos humanos y la democracia, de la mano de la integración continental en el respeto de las diversidades en modo fraternal, se obtiene en la primera década del 2000. Cuando los pueblos hacen retroceder al neoliberalismo, hastiados ya de miseria y represión.

 

La asunción de la presidencia del Comandante Chávez en el mes de febrero de 1999, Lula y Néstor Kirchner en  2003, Evo Morales en 2005, Rafael Correa  en 2006, Cristina Fernández en 2007, Pepe Mújica 2010 y Dilma Rousseff  2011,  configuran un escenario novedoso, donde las fuerzas que representan un pensamiento nacional, popular, comunitario y progresista tiene la posibilidad de llevar a cabo un programa de gobierno en franco desafío a los postulados neoliberales.

 

Y ponemos todas estas características porque con un solo calificativo es difícil identificar tantos procesos disímiles al tiempo que similares. Tanto por sus fortalezas estratégicas, como por el modo de construcción política y de poder. Pero similares por el sentido de pasar de un estado garante de un republicanismo vacío de contenido social al de la construcción de un estado con sentido de compromiso de inclusión social y de integración regional. Comparten, además,  una mirada sobre la realidad regional y global y una recuperada actitud de autoestima.

 

Percibimos que nunca como hoy América Latina estuvo tan cerca.

 

Estas son, en una apretada síntesis, las razones que nos llevaron a elegir como consigna de nuestra organización “Nuestra patria es América “.

 Emilio Ribera

Secretario General

El peronismo no busca el ‘estado de derecho’. Lo que el peronismo busca es una fase superadora, que es el ‘estado de justicia’. Primero reconoce implícitamente que no hay democratización posible si pocos se quedan con lo más de la torta.

La democratización comienza por lo económico, si no pasamos por el tamiz de la justicia – la justicia social – toda intención de construir democracia está condenada al fracaso”

RAUL OSCAR CADOZO